EN DEFENSA DEL MENOR Y LA FAMILIA

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En defensa del Menor y la Familia

“Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del Rey Herodes, unos Magos de Oriente se pusieron en camino guiados por la estrella y fueron a adorarle. Encontraron al Niño con María su Madre y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra”.

Con asombro y no menos indignación hemos asistido a la deriva, no exenta de manipulación, que tomando como rehenes a los niños, ha adquirido en algunas localidades de España, la Cabalgata de los Reyes Magos.

Nuestra tradición y cultura, hunden sus raíces en la tradición judeo-cristiana, mayoritariamente católica, sin perjuicio del respeto que merecen otra culturas y/o sentimientos. Pero no es menor cierto que herir gratuitamente la inocencia, sensibilidad e ilusión de los niños, es un acto indigno y reprobable.

No sólo confundieron a las familias, a los niños y a cuantos presenciaron el “desfile”, que no “cabalgata”, y que acudieron esperanzados para ver a los Reyes Magos a quienes con tanta expectación esperaban, sino que no contentos con tergiversar la historia, fueron más allá. Confundieron y despreciaron a miles y miles de niños inocentes que no entendieron por qué sus Reyes, en unos casos habían sido suplantados por Merlín, el mago, y algunos de sus ayudantes y, en otros casos, por unas señoras que para nada se parecían a aquellos a quienes esperaban, creándoles una gran desilusión.

Y, finalmente, y para rizar el rizo del esperpento, dirigieron unas palabras en un mal español ofensivas unas veces a la más Alta Institución del Estado y, en otras, hablando de asuntos más propios de adultos que de niños, aprovecharon la ocasión para hacer una “mala política”. Eso sin contar con la canción en un idioma ininteligible que entonó el rey Baltasar. ¿Desde cuándo los Reyes se dedican al canto público? ¡¡¡Insólito!!!

Desde nuestra Fundación, con 137 años de existencia e inscrita en el Registro de Fundaciones con el número 28-0156. garante por Estatutos de la protección a la infancia y juventud más desfavorecida o abandonada, y desde una visión profundamente enraizada con el humanismo cristiano abierto y solidario con todos y todas las culturas, y de la Convención de los Derechos de la Infancia, aprobada por la Asamblea General de la ONU en 1989, queremos levantar nuestra VOZ de PROTESTA por los hechos acaecidos y requerir a las Administraciones Públicas implicadas en tanto desatino, para que reconsideren su actitud, rectifiquen y reconozcan públicamente su error, pidiendo perdón a todas las familias por el daño innecesariamente causado.

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