La adolescencia es un momento especialmente sensible en el que los jóvenes pueden ser vulnerables ante determinadas conductas de riesgo en su proceso de descubrimiento, cambios y búsqueda de identidad. La necesidad de aceptación social, el cuestionamiento interno y el malestar emocional sin herramientas e gestión puede provocar el consumo de alcohol, tabaco, cannabis o el abuso de pantallas y redes sociales. Frente a esta realidad, el proyecto Didania surge con el objetivo de ofrecer alternativas educativas y entornos seguros donde los adolescentes puedan crecer acompañados, escuchados y protegidos.
¿Qué es Didania?
Didania es una iniciativa que busca prevenir el consumo de sustancias en adolescentes mediante el trabajo para ofrecer tiempo libre educativo, la animación sociocultural y el voluntariado. Su labor parte de una idea fundamental: prevenir no consiste únicamente en prohibir, sino en ofrecer oportunidades reales de desarrollo personal, vínculos positivos y espacios donde los jóvenes puedan sentirse valorados y comprendidos. Para ello, Didania impulsa:
🧩 Actividades de ocio saludable.
📚 Acompañamiento educativo y emocional.
🫂 Espacios seguros de convivencia.
🧡 Formación en valores, participación social y educación para la transformación social.
🏕️ Campamentos y actividades deportivas.
🌻 Promoción del voluntariado juvenil y formación de monitores y coordinadores.
Y es que cuando un adolescente encuentra un entorno seguro, referentes positivos y actividades que le motivan, disminuye significativamente el riesgo de caer en conductas adictivas o dinámicas destructivas.
¿Por qué se desarrollan conductas adictivas entre los jóvenes?
Las adicciones pueden aparecer por una gran variedad de causas. Detrás del consumo de sustancias o de determinadas conductas compulsivas suele existir una combinación de factores emocionales, sociales y ambientales, entre ellos:
1. La necesidad de pertenencia: Durante la adolescencia, el grupo tiene una enorme influencia. Muchos jóvenes sienten presión por integrarse, ser aceptados o encajar, lo que puede llevarles a probar sustancias o asumir conductas de riesgo.
2. La falta de acompañamiento emocional: La soledad, la baja autoestima, los conflictos familiares o la ausencia de espacios seguros donde expresar emociones aumentan la vulnerabilidad psicológica.
3. La normalización del consumo: El acceso temprano o la presencia en la vida diaria de los adolescentes del alcohol, el tabaco o incluso las apuestas online y redes sociales normaliza comportamientos que pueden derivar en dependencia.
4. La búsqueda de evasión: Algunos adolescentes utilizan ciertas sustancias o conductas para escapar de problemas emocionales, ansiedad, estrés o frustración.
5. La ausencia de alternativas saludables: Cuando faltan actividades educativas, culturales o deportivas accesibles, muchos jóvenes terminan ocupando su tiempo libre en entornos de riesgo.
Tipos de conductas adictivas.
Cuando hablamos de adicciones, tendemos a pensar en las drogas como el alcohol o el cannabis. Sin embargo, es importante tener en cuenta que las adicciones también pueden ser conductuales para poder identificarlas, ya que cada vez más niños y adolescentes se ven afectados por conductas adictivas que no tienen que ver con las sustancias.
Adicciones a sustancias: Se caracterizan por la necesidad compulsiva de consumir determinadas sustancias, a pesar de las consecuencias negativas que puedan tener para la salud física, mental, familiar o social de la persona. Estas sustancias actúan sobre el sistema de recompensa del cerebro, generando sensaciones placenteras que pueden provocar dependencia.
El alcohol, el tabaco, los vapeadores, el cannabis, drogas sintéticas o medicamentos consumidos sin control médico.
Adicciones conductuales: son aquellas en las que la dependencia no se produce hacia una droga, sino hacia una actividad o comportamiento determinado. La persona siente una necesidad constante de realizar esa conducta, perdiendo progresivamente el control sobre ella y viendo afectadas otras áreas importantes de su vida.
Entre las más frecuentes en adolescentes destacan la adicción a las redes sociales, los videojuegos, el uso excesivo del teléfono móvil, las apuestas online o determinadas formas de consumo digital. Aunque no implican el consumo de sustancias, estas conductas pueden generar efectos similares a otras adicciones, como ansiedad, irritabilidad, aislamiento social, dificultades académicas o pérdida de interés por otras actividades.
La importancia del ocio educativo en la prevención
Sea cual sea el tipo de adicción, siempre se produce una pérdida de control, dependencia, necesidad de repetir el comportamiento y consecuencias negativas para la vida de la persona. Por eso la prevención no solo debe centrarse en evitar el consumo de sustancias, sino también en promover hábitos saludables, relaciones positivas y un uso equilibrado de la tecnología y del tiempo libre.
En este sentido, el ocio saludable y el acompañamiento educativo son herramientas fundamentales para prevenir conductas de riesgo. De ahí, que apoyar proyectos como Didania sean tan importantes, pues permiten a los jóvenes desarrollar habilidades sociales, mejorar su autoestima, aprender a gestionar sus emociones, fortalecer vínculos positivos, descubrir talentos e intereses y sentirse parte de una comunidad, protegiéndolos así de las conductas de riesgo.
Desde la Fundación Sociedad Protectora de los Niños seguimos apoyando proyectos que trabajan cada día por el bienestar integral de niños y adolescentes, impulsando iniciativas que construyen futuro desde la educación, la protección y el cuidado de la infancia y la adolescencia.


